Foto 20: Pequeño alumno a caballo

en lo que ya es ciudad:

Escuela Nº 23 Umberto Rodríguez Saá



















Copia: Cálculo de división por dos cifras,

con prueba



Como se hace:

31 es menor a 73. Tengo que usar una cifra más, marco con arco.

Para estimar comparo 31 con 7 y llego a 4 veces.

Uso el 4 como 1ª cifra de resultado.

Digo 4 por 3 (el 3 del 73) son 12;

14 (del 314) menos 12 son 2; del 14 queda 00.

Digo 4 por 7 (el 7 del 73) son 28;

30 (del 300 que quedaba) menos 28 son 2.

Bajo el 1, entonces tengo 221.

Para estimar comparo 22 con 7 y llego a 3 veces.

Uso el 3 como 2ª cifra del resultado.

Digo 3 por 3 son 9;

11 menos 9 son 2; del 22 queda 21porque pedí 1.

Digo 3 por 7 son 21;

21 menos 21 son 0. Entonces el resto es 02 o sea 2.

Prueba (no garantiza que el resultado sea correcto, pero si falla el resultado está mal): Sumo 7 + 3 = 10, 1 + 0 = 1; escribo el uno en un lado.

Sumo 4 + 3 = 7 y lo escribo en el otro lado.

Multiplico los dos lados, 7 por 1, le sumo el resto 2, me da 9

que escribo abajo.

Sumo 3 + 1 + 4 + 1 = 9 que escribo arriba.

Arriba y abajo es igual: La prueba resultó.

El método que conozco de Alemania requiere mucho menos acrobacia mental ya para un divisor de 2 cifras, y permite dividir por divisores de cualquier cantidad de cifras sin problemas: Se escribe lo que se resta. Repito el ejemplo de esa manera:

3141 |73

-292 43

221

-219

2/





10. La Educación Escolar



Es otoño y escucho el viento Chorrillero, frío, casi constante, con pocas ráfagas, permanente por días. Me hace pensar en el Coronel Pringles como fue presentado en una cantata hace poco. ¿Vive San Luis solamente de sus recuerdos de heroísmo bélico? ¿No habrá más? ¡Sí que lo hay! Hubo mucha gente culta que dejó su huella, se la encuentra en libros añejos de las bibliotecas y mucho menos en la conciencia de la gente, por más que el uno o el otro se lo hubiera merecido. Uno que no puede ser olvidado es Domingo Faustino Sarmiento, ferviente enemigo político del tal General Facundo Quiroga que permitiera que se matara al Pringles ya acorralado[24].

El federalismo, del que Juan Manuel de Rosas fue el principal representante, quería provincias autónomas, estados en el sentido de aquellos de los Estados Unidos de América. Otros, los unitarios, ya presentían la decaída de las provincias del interior, cortadas de los puertos marítimos por Chile y la Cordillera de los Andes de un lado y por Buenos Aires del otro, y pensaban en delegar poderes a un gobierno central que repartiera los bienes de la nación de manera justa para dejar vivir bien a cualquiera de las provincias. El presidente Urquiza, federal moderado, con la constitución inspirada por él encontró un camino entremedio que llama "provincias" a lo que son estados con sus propios poderes legislativos, con responsabilidad por su presupuesto, pero con poco poder real por el desequilibrio entre el interior y la región del Gran Buenos Aires en población y producción total.

Sarmiento cuando ya no era un joven, fue Presidente de la Nación que se encontró con unos 80 % de analfabetismo y con nada más que 30.000 alumnos en unas 600 escuelas[25]. Trajo maestros de naciones lejanas como Estados Unidos o España para abrirles la puerta de los tiempos modernos a los argentinos, y complementó su obra facilitando la inmigración de trabajadores calificados de los países más avanzados de Europa. Para él la gente tradicional en cuanto rechazaba la educación escolar era un horror. Les veía poco valor propio a conservar a los peones, los hacheros, los ladrilleros, los gauchos, los caudillos prepotentes que se apoyaban en montoneros. El camino de Sarmiento en ese sentido ya comenzó cuando él tenía tan sólo 15 años, con su escuelita en San Francisco del Monte de Oro en el norte de la provincia de San Luis. De allá se difundió una cantidad de enseñanza que transformó a San Luis en la provincia más culta al nivel medio, por más que Córdoba siempre fue "La Docta" como ciudad, por su universidad.

La Argentina y con ella San Luis entró en el siglo XX como un país practicamente sin analfabetismo y buenos conocimientos mínimos de la matemática y del mundo técnico. Puedo confirmar que la escuela primaria en los años 1950 a 1953 en un barrio pobre en las afueras del Gran Buenos Aires enseñaba más y de una manera que permanecía mejor en la memoria, que escuelas para las mismas edades en países de Europa como Alemania.

Todo tiene sus épocas de gloria y aquellas donde nos tenemos que considerar humildes. Tal como internamente creció la ciudad de Buenos Aires, convirtiéndose en el centro de nuestro mundo, así después de dos guerras mundiales crecieron los Grandes Poderes y del seno de ellos los Súperpoderes, de los cuales quedaron los EEUU - mientras duren. Ya las guerras se han trasladado de los campos de batalla a las mentes humanas y los procesos de pensamiento inyectados en la producción, la economía y la convivencia social. En este ambiente mundial y en un mundo cada vez más globalizado, indoctrinado por lo que viene de aquel país "todopoderoso" del continente de América del Norte, una Argentina empobreciente en lo económico también pierde paso en lo educativo. ¡De qué sirvió que un Presidente de la Nación dijo que más importante que recursos naturales, industrias y una economía floreciente era la educación, el conocimiento de un pueblo! El vecino Chile sí, desde hace unos 50 años, va consecuentemente en ese camino, y si no nos han alcanzado aún hay que contar con que sí algún día lo logren.

Los argentinos y entre ellos los puntanos tenemos una parte de la cultura que al abrirnos para el mundo moderno desde los tiempos de Sarmiento nunca hemos perdido. Ya la pobreza provoca el incumplimiento de la ley por parte de los más necesitados que no mandan a sus hijos a la escuela los 7 años que debieran, sino que unos 3 o 4 años nomás, creyendo que eso alcanzaría para su estilo de vida. En San Luis y en otras provincias se atrae al los niños con la repartición de leche y comida en las escuelas, pero también se procedió - siguiendo una norma de la Nación - a extender el ciclo de educación básica de 7 a 9 años - ¿para quién?

La buena suerte de aquellos que apenas saben leer y escribir (esto con impresionantes faltas de ortografía pero aún así entendible), sumar, restar, a veces también multiplicar y en casos excepcionales hasta dividir, es que en el pueblo, desde los tiempos de Evita (la que no puedo dejar de mencionar de vez en cuando), hay un creciente consenso de respeto mútuo, que los abriga en su vida social. Hay "chicos malos" de la calle, aquellos de familias pobres y algo incultas que tienen lugar para los más chiquitos pero ya no para los grandes que deben mantenerse solos. Estos chicos, desde pequeños cuando piden una moneda hasta adolescentes cuando se dedican a "chorrear", tienen alma y corazón, y pocos terminan como verdaderos criminales, mientras la mayoría va a vivir de "changuitas", que son trabajos de corto plazo, pero honestos. No hay que perderlos de vista. Es que en estas familias pobres vive gran parte de la cultura y la tradición del pueblo. Ellos no se dejan deslumbrar por lo que presentan los Estados Unidos en la televisión u ofrecen en el mercado de drogas estupefacientes, porque eso no es de su mundo. Será que pelean, que roban, pero son ellos que toman una guitarra y saben extraerle las más hermosas melodías. Además, los que se mueven al margen de la ley son víctimas del proceso de urbanización por ser los que menos oportunidad de educación y trabajo encontraron. En el campo encuentran más oportunidad de seguir la tradición laboral - aunque dura - del padre.

San Luis habla el castellano versión argentina y no versión española de Madrid ni tampoco español estilo chileno. Buenos Aires desde su refundación con colonos paraguayos tuvo influencia suficiente para que toda la nación hablara igual. Claro, hay pequeñas diferencias de dialecto, también queda un resto de influencia en el habla desde Chile en la región clásica de Cuyo - San Juan y San Luis y Mendoza al norte de la antigua frontera con los indios del sur. Pero ya la televisión y la información por redes electrónicas mediante computadoras entra en los hogares de los chilenos y los hace oír voces argentinas que influyen sus costumbres lingüísticas; uno se da cuenta si viaja a Chile y escucha la diferencia que hay entre la voz del pueblo y la voz de los locutores de televisión y radio chilenas que parecen hablar un castellano "chileno" exagerado.

En Estados Unidos el inglés que ellos hablan es menos variado, menos articulado y más relleno de expresiones vulgares que se usan por costumbre y no por querer ofender, que el inglés de Inglaterra y sus zonas de influencia en las Islas Británicas o las anteriores colonias en África. No es igual la relación entre la Argentina y su madre patria España: Argentina y Méjico son países grandes, donde el idioma castellano se mantuvo vivo y permitió una evolución sistemática para bien y mejor. Para explicar algo esencial tengo que recurrir a lo que se cuenta de la vieja China: Una emperatriz tenía los pies mal crecidos - torcidos y pequeños y casi no podía caminar. Cuando la gente común se enteró, muchos por querer ser nobles, con un poco del esplendor de una emperatriz, les vendaron los pies a sus hijas desde chiquitas, alcanzando que estas como mujeres tuvieran pies chicos y caminaran con pasos cortos y con poco alcance. - En eso pienso cuando oigo la manera "perfecta" del habla en algún noticiero televisivo de Madrid: Los finales de las sílabas no se hablan como se escriben, la "c" ante la "e" y la "i" tanto como la "z" no se hablan como "s". Sobre todo eso de los finales de sílabas seguramente se debe a que un dentista le dió una mala prótesis bucal a una reina que resultó en un imperfecto al hablar, y la gente trató de copiarlo, más que todo la "clase superior". En España la "ll" es "elie" y no "eye"; aquí la "y" cuando usada como consonante (ante vocales) no suena como una "i" como en España, y ya hay quienes la llaman "ye" en vez de "ygriega". Nos tomamos la libertad de hablar diferente en estos aspectos y además en formas gramaticales referidas a la segunda persona: "Vos" en vez de "tú", "ustedes" en vez de "vosotros", y las conjugaciones de los verbos correspondientes - "vos sos" y no "tú eres", "ustedes son" y no "vosotros sois". La evolución sigue, Méjico en casi todo nos acompaña, la Academia Real en España no puede más que permitirlo como "americanismos". Ya por fin empezamos a usar acentos en las letras mayúsculas y en la y vocal: Á, É, Í, Ó, Ú, ý, Ý. En palabras como "kiosco", "folklore" y "kiwi" usamos la "k". Aquí tanto como en Méjico sabemos que el uso de la "x" cuando se habla como "j" es histórico y se debe a que la letra griega "chi" () se habla "ji" y se escribe casi como una "x" (en mayúscula es igual: Chi=X); de ahí tenemos "México".

Claro que cada medalla tiene sus dos lados: Mientras hablamos de manera más libre por ejemplo con la "s", "z", "ce", tenemos que fijarnos más en la etimología - las raíces de las palabras - para escribir bien, o se pierde el valor cultural de milenios además de la claridad en textos escritos; si no lo hiciéramos, los españoles en su conservatismo tendrían razón como los ingleses ante los americanos (de EEUU).

Si bien en el idioma los argentinos somos unidos, si uno escucha bien a los puntanos hijos de madres ya nacidas acá encuentra algo de "tonada cuyana" en el lenguaje: Hay una tendencia de tragarse la sílaba final de una palabra - 8 como "och'" en vez de "ocho", 2 como "do'", 12 como "doz'" (y no "doce"). También el puntano se rehusa a pronunciar la última sílaba aunque claramente corresponda: En vez de "Ituzaingó" se oye "Ituzáingo", en vez de "Nahuel Huapí" "Nahuel Huápi". Esto se debe a la herencia quíchua (o inca) de la mayor parte de Cuyo y más allá al noroeste y Chile central y del norte, mientras la que tenemos de Buenos Aires es guaraní. Cuando por la televisión pasaron noticias de un grupo terrorista peruano llamado "Tupac Amaru" yo como criado cerca de Buenos Aires pensé tener que corregir a "Tupac Amarú", pero esa vez yo estaba equivocado: Es "Tupac Amàru". De un lago chileno del Sur que antes fuera Araucania no sé si es correcto decir "Llanquihue" como los lugareños o "Llanquihué" en analogía a "Nahuel Huapí".

San Luis tiene poetas y poemas. El problema del poema en castellano es que el idioma no apoya la combinación perfecta de ritmo y rima. Leí las más grandes obras líricas, "El Romancero del Cid" de España y "Martín Fierro" en sus dos partes de la Argentina, y leí algunos pocos poemas de Gabriela Mistral ("El Nido") o de Constancio C. Vigil. Hay poemas, hay poetas, también en San Luis, y no son inferiores. Lo que según mis observaciones falta en el Centro, o sea en San Luis y en Córdoba, es una música que se independiza de España: Digo zamba, digo chacarera, digo chamamé, digo carnavalito, digo canción de la Patagonia y hasta digo cueca. También digo tango porteño, pero no digo flamenco gitano ni tampoco ni siquiera bolero. La tonada es música y es regional de Cuyo, con raíces que se fundan en Chile y en el tiempo en la herencia árabe de España y formas musicales antíguas del Altiplano peruano y boliviano, pero quedó disyunta: Una secuencia de tonos seguidos, y no como acordes, ahí, unos versos (dicen que octosílabos) de algún contenido allá - no es que la canción y el sonido del instrumento se unen a una verdadera composición; y así queda que los cuyanos tradicionales, regionalistas, aman su Cuyo, su "Tierra de Piedras" que es lo que este nombre significa[8b], y transfieren su cariño por su tierra a su única música regional, mientras la juventud - por nada antitradicionalista, pero más abierta a la nación en su totalidad, encuentra más facilidad en las otras formas musicales, tal vez acompañándolas con el baile.

Nuestro vecino entre provincias Córdoba no dispone de la tonada, no fue ni en parte incaico; es foco de las corrientes musicales de todos los lados, porque es Centro, y es por eso que allá todos los años se encuentran payadores, cantores, artistas de la guitarra o la quena o la zampoña o el charango, juntos con jinetes atrevidos que muestran la doma de caballos, viniendo de todas las partes de nuestra Argentina y del Uruguay. Claro que nosotros como puntanos participamos: Tenemos nuestro "Viva San Luis" y mucho más, y estamos bien preparados por nuestros propios encuentros folklóricos.

San Luis tiene escuelas primarias para cualquier pueblito, tiene una cantidad de colegios o escuelas secundarias, tiene escuelas y colegios privados, tiene instituciones de educación terciaria y tiene su propia Universidad, ya independiente de Mendoza y su Universidad de Cuyo, en cantidad de estudiantes en comparación con la de provincias más pobladas pequeña, pero de igual rango entre las Universidades Nacionales. La población - yo digo el pueblo - de San Luis es ni más ni menos culta que la de cualquier otra provincia, pero posee un alma llena de vida, llena de emprendimiento. Si el puntano quiere, sin problema puede imponer en sus escuelas primarias la división por números de cualquier cantidad de cifras mientras las otras provincias aún siguen luchando con la división por dos cifras - ¡que nos sigan después!