Foto 21: "Naufragio" (el autor dice "La Nave")

de Julio César Guillamondegui, Córdoba,

en el Campus de la U.N.S.L.



11. Cultura de Inmigrantes



Estadísticas[26] tratan de reflejar el movimiento de migraciones. Solas no expresan casi nada: Derivadas de censos, las hay según país de nacimiento para la Argentina en suma, no para las provincias. En la provincia de San Luis en 1914 hubo un máximo de 0,4 % de nacidos en el exterior (o sea otro país que la Argentina), desde entonces hasta 1991 los valores oscilaron entre 0,1 y 0,2 porciento, y esto desde el pasado con sus 50.000 a 150.000 habitantes hasta el presente con sus más de 350.000 significa unos 200 a 700 nacidos en el extranjero.

La base de la cultura de San Luis la plantaron los españoles de los tiempos de la conquista. Alguna influencia hubo y sigue habiendo - aunque sea solamente por razones genéticas que algo de actitudes o comportamiento conservan - de los indios, quienes por supuesto nunca podremos considerar extranjeros, ya que de ellos fue la tierra.

La inmigración a la Argentina no ha sido constante y por las condiciones mundiales dadas fue selectiva por continentes: África hasta alrededor de los años '60 del siglo XX era prácticamente toda zona colonial con poblaciones que no emigraban. Asia mantenía una actitud de defensa y reclusión ante los poderes colonialistas. Hay países que al comienzo de las estadísticas, en 1869, 1895, 1914, no existían.



De España aún hoy vienen cientos de miles de personas a la Argentina con la intención de radicarse. Cuando llegan, hablan un poco diferente, se les dice "gallegos", lo que en España se refiere a una región del noroeste con fuerte influencia de Portugal, mientras aquí lo son todos los españoles excepto los vascos del noreste de España, pero los inmigrantes españoles - o turistas, también - tardan en entenderlo y se ríen de chistes sobre gallegos no dándose cuenta que se refieren a ellos mismos, y menos se dan cuenta porque son muy orgullosos y se creen superiores. Estos roces, sin embargo, son amistosos, y sí se les reconoce que vienen de la madre patria.

Aunque a los españoles casi no se los ve ya que hablan nuestro idioma, tienen entre 200 y 300 años de historia en común con nosotros y sabemos que sus hijos - con la ciudadanía por nacimiento que define nuestra Constitución de país de inmigración - van a ser argentinos como los nativos en generaciones, aún así a veces nos damos cuenta de diferencias: La música y las danzas de ellos son hermosas, pero no tienen ese toque de lo indio que tenemos nosotros, tocan la guitarra con cuerdas más blandas, hablan de regiones y provincias de las que nunca hemos escuchado.

España es la madre patria, la migración entre España y nuestro país es importante, de los cientos de nacidos en otra nación y ahora puntanos nuevos, unos 200 o más serán de allá, de la Península Ibérica.

Hay también algunos puntanos nacidos en Portugal, pero su destino naturalmente suele ser Brasil, ya por el idioma, y por lo tanto son tan pocos que no los vemos.



Veinte años duró la re-fundación de Italia, iniciada desde Torino en Piamonte y finalizada en 1870. El idioma une a todos los italianos, también la forma de península con algunas islas importantes que tiene el país. La historia tuvo mil años separados a los italianos en varios países entre sí independientes. Entre el Norte y el Sur hay tensiones, la región o provincia de Piamonte (con Torino) y las regiones o provincias de Lombardia (con Milano) y de Liguria (con ciudad y puerto de Génova) hacen sentir a los del sur, en Sicilia o Calabria, que son los que tomaron la iniciativa cuando la situación histórica permitió pensar en una Italia unida. En San Luis hay una Sociedad Italiana y una de los piamonteses. Si nosotros fuéramos Nueva York en Estados Unidos, nos daríamos cuenta de tales divisiones que en Italia misma habrá que superar; aquí los italianos - y siempre tenemos unos 300 nacidos en aquel país, más que nativos de España - desaparecen aprendiendo muy rápido a hablar castellano, manteniendo su idoma italiano apenas como segunda lengua.

Se dice que los italianos siempre venían como gente modesta y muy trabajadora. A ellos se les atribuye una época de importante jardinería, de huertas con frutas y sobre todo verduras que más tarde se corrió a Mendoza. De ellos es el gran mundo de la ópera clásica que se presenta en el Teatro Colón de Buenos Aires, y es agradable entender una ópera en su idioma original. Los italianos aportaron a la manera como nosotros, los argentinos, hablamos el castellano, porque llegaban y llegan a Buenos Aires donde se quedan por un tiempo de asimilación, y la gran ciudad difunde la influencia de ellos, también su humor, su sentimentalidad, su cariño con los niños, hasta los mal educados. En San Luis la mayoría de las personas rubias sin teñir y de ojos claros o celestes es de ascendencia italiana, seguramente del norte de aquel país, pero italianos del sur también están - solamente que no los vemos porque son como nuestra mayoría.



De los países limítrofes, de Paraguay, de Chile, del Uruguay, también de Bolivia y Brasil han venido inmigrantes a San Luis. El puntano acepta de las culturas de ellos lo que le es aceptable: La hermosa música folklórica de Bolivia no lo emociona tanto como para querer oírla muy seguido, y el carnaval colorido del Brasil en comparación con el que se conoce de Entre Ríos o Corrientes le parece frívolo. Sin embargo, no hay xenofobia, los puntanos respetan a los extraños aunque tarden en asimilarse.

Hablando de xenofobia o actitud de rechazo a los que se perciben como ajenos y no asimilables: Hay coreanos y hay chinos en la Argentina - directamente de sus países o como descendientes de aquellos pueblos nacidos en Estados Unidos u otros lugares del mundo. Nos conviene una buena relación con los países del otro lado del pacífico, ya que poseen importancia mundial y son herederos de culturas multimilenarias admirables y nosotros estamos por abrirnos al océano casi durante 200 años cerrado para nuestras principales líneas de comercio exterior. Sin embargo, sentimientos - mientras no conducen a graves injusticias o torpezas políticas - hay que respetarlos.



Hubo una perceptible cantidad de inmigrantes de Alemania, más exacto del Imperio Germano y el Imperio Austro-Húngaro hasta 1919, de Alemania (o Germania) en épocas incluyendo y en otras excluyendo Austria de 1920 en adelante; serán decenas de personas no nacidas en la Argentina que viven en nuestra provincia. Harán algún trabajo útil, ya que una buena formación normalmente traen, pero no se muestran. Un aporte cultural fueron los Jóvenes Cantores de Viena (Wiener Sängerknaben) que hace unos años nos visitaron en San Luis Capital en vez de venir a Buenos Aires nomás como de costumbre. Contribución permanente es la enseñanza del idioma alemán.



Las estadísticas mencionan Rusia incluyendo y excluyendo Polonia y ésta incluyendo o no territorios obtenidos de Alemania después de dos guerras que Alemania perdiera. Rusia ahora tiene fronteras más abiertas que antes, pero está partida en varios pedazos como Rusia Federal, Ucrainia, Bielorusia y más, lo que dificulta la formación de un grupo cultural que sin duda nos enriquecería.



No son muchos los inmigrantes sirio-libaneses, pero tienen un centro cultural muy activo. Cuando el Imperio Ottomano, el de los turcos, perdió la 1ª Guerra Mundial al lado de Germania y Austria-Hungría y pocos otros, tuvo que retirarse de las regiones árabes que ocupaba, entre ellos Siria que en ese entonces incluía el Líbano. Los sirio-libaneses comenzaron su vida estatal moderna bajo la protección de Francia. Líbano fue separado de Siria por su mayoría de cristianos de una línea antígua, reconocida por el Papa de la Iglesia Católica, mientras que el mundo que los rodeaba era islámico; y hay razones que residen en la historia antígua - la de los fenicios - y también en el paisaje con sus montañas nevadas en invierno.

Hay sirio-libaneses que no saben hablar ni menos escribir el idioma árabe de sus antepasados, pero siguen sintiéndose como partes de su comunidad, a la vez no queriendo ser menos argentinos y puntanos. Suelen ser comerciantes, abogados, profesores, lo que muchos de ellos aspiran y logran. Sus comidas y sus bailes atraen a la gente.



Además de Alemania e Italia, Francia e Inglaterra ("Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte") dan cursos organizados de su idioma. Francia aparece en las estadísticas, pero nunca se ve a un francés. Inglaterra figura en el rubro "otros", aunque su contribución al bien de la provincia fue importante: Los trenes, momentáneamente no en función pero previstos para volver, son la obra de ellos.



Al terminar el imperialismo comunista de la Unión Soviética, también los pueblos de Yugoslavia se acordaron de sus raíces que les indicaban que les correspondía la independencia nacional separada. Croacia (que incluye Dalmacia), Bosnia-Herzegóvina y Serbia con Montenegro hablan el mismo idioma pero se distinguen en la letra que usan y por la religión. En cambio Eslovenia en el extremo noroeste también habla un idioma eslavo, pero no el de ellos. Eslovenia, con otro nombre y no como una sola unidad, durante unos mil años fue parte de Austria que a su vez era parte del Imperio Germano, de estructura federativa. La región incluía el para Austria importante puerto de Trieste, ahora una ciudad italiana. Ahora Eslovenia es una nación independiente - mientras pueda, porque la "Unión Europea" se traga todo.

Sorprende en San Luis que los eslovenos que tenemos, en varias oportunidades - como la inauguración del Parque de las Naciones, la Fiesta de la Ciudad o desfiles por las fiestas patrias del 25 de Mayo o del 9 de Julio se mostraron como grupo y con bandera. Otros fueron los españoles, los italianos, Alemania moderna (con otra bandera que el imperio de 1871-1918), representantes de Israel, Siria, Líbano, Uruguay.



Son relativamente pocos los nacidos en países lejanos, que viven en la provincia de San Luis, pero aún así enriquecen nuestras vidas, ya que nos muestran que hay más que lo nuestro como siempre fue.



El idioma nos complica un poco la comunicación entre inmigrantes y lugareños. Es deber moral para cualquiera que venga, aprender el castellano rápido, además de que es práctico. Cuando uno ya se adaptó bastante - sobre todo si niño o adolescente - se preguntará alguna vez si aún maneja bien el idioma de antes, el que aprendió de su madre. El autor - yo - tuvo que volver a su nativa Alemania a la edad de 13. Juntó lo que había aprendido en 3 años de escuela argentina en una gran hoja de papel y nunca más en 35 años tuvo oportunidad de hablar el castellano. Para prepararse para lo que lo enfrentaba en ultramar, escribió un poema, rígido en ritmo y rima y con un tema válido en cualquier lugar del mundo:



Gedicht Üble Schätze



Such nicht mit der Waff' nach Schätzen,

Da du kannst dich selbst verletzen

Mit der übergroßen Macht,

Deren schwarze, scharfe Klauen

meist schon vor dem Morgengrauen

Zerr'n dich in der seel'schen Nacht

Immer tiefer, schnell und schneller

In den tiefsten aller Keller,

Wo's dir plötzlich fehlt an Zeit,

Wo du alle Sünd' siehst fließen,

Sich in einen Strom ergießen,

In den Strom der Ewigkeit,

Dessen riesenhafte Wogen

Mit dem Blut, das du gesogen

Durch die Habgier, die sich steigert

Und dir alle Sühn' verweigert

Dich hinabzieh'n in die Flut,

Die stets fließt und nimmer ruht,

Deren Farbe sich entrötet

Und zuletzt die Seel' dir tötet.



Durch der Schätze Glimmerschein

Kamst du in die Höll' hinein.



Autor: Gerardo W. Físcher,

Buenos Aires, junio de 1953



Traducción (San Luis, mayo del 2000):

Poema Fortunas Malas



No busques fortunas con el arma,

ya que podés lastimarte mismo

con el poder excesivo

cuyas garras negras, agudas,

supuestamente ya antes del amanecer,

en la noche del alma te arrastran

siempre abajo, rápido y más rápido,

al más profundo de los sótanos,

donde de repente te falta el tiempo,

donde ves fluir todo el pecado,

desembocando en un enorme río,

en el río de la eternidad,

cuyas gigantescas olas

con la sangre que vos chupaste

por la codicia, que aumenta

y te rehusa toda expiación,

te tiran abajo a la corriente

que siempre fluye y nunca para,

cuyo color se descolora

y finalmente mata tu alma.



Por el esplendor vano de las fortunas

Llegaste dentro del infierno.