A. Epílogo - Palabras del Gobernador de San Luis



Parte completa extraída del mensaje del Señor Gobernador de la Provincia de San Luis, Dr. Adolfo Rodríguez Saá, ante la Asamblea General Legislativa el 01/04/2000:



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En 1983 asumimos el Gobierno. ¿Qué era San Luis? ¿Teníamos proyectos? ¿Había unión entre la familia de San Luis? ¿Teníamos bienestar económico? ¿Teníamos proyectos, teníamos esperanzas? ¿Se respetaba a los pueblos del interior? ¿Teníamos confianza? ¿Había resentimientos? ¿Había heridas? - Cada uno de nosotros sabrá responder y pondrá su pensamiento; yo creo que San Luis, lamentablemente, en aquellas épocas estaba desunida, los enfrentamientos de todos los días nos paralizaban, eran más importantes los puntos de vista que nos separaban que la búsqueda de los puntos que nos unían; estábamos tremendamente empobrecidos, se subsidiaba el desempleo con el empleo público, estábamos absolutamente postergados, no teníamos ningún reconocimiento, éramos la provincia más pobre y marginada de la Argentina, no teníamos proyectos, no teníamos sueños, no teníamos rumbos, no teníamos esperanzas, estábamos profundamente desintegrados. En 1983 todo el sur provincial miraba hacia La Pampa y no era escuchado en el resto de la provincia; todo el norte de San Luis, el Valle del Conlara, Quines, San Francisco miraba hacia Villa Dolores que lo deslumbraba, allí iban nuestros hijos a estudiar, allí iban al médico cuando tenían una enfermedad, allí iban a hacer las compras cuando tenían que adquirir algún bien de consumo; Villa Mercedes miraba hacia Río Cuarto y se deslumbraba con sus luces; y la ciudad de San Luis miraba hacia Mendoza y quedaba eclipsada; y entre nosotros peleábamos, todos desencuentros, todas marginaciones, la desconfianza y el resentimiento; cada puntano que encontrábamos en cualquier lugar del país cargaba en su conciencia, en su corazón y en su espíritu un tremendo resentimiento hacia otros puntanos o hacia la provincia que lo vio nacer; las heridas nunca cicatrizaban, siempre había un motivo para pelear, siempre había un motivo para enojarse y resentirse, todo estaba mal, nada estaba bien, era el San Luis - si nosotros tomáramos a Toffler - era el San Luis de la "ola agraria".

1983 - 1999: Creo que hicimos las cosas bien, más allá de cientos y cientos de errores que seguramente hemos cometido; pero en lo profundo, en el balance, cuando tenemos que poner el debe y el haber, creo que el San Luis de hoy es muy diferente al San Luis que estaba describiendo y que creo que compartimos.

Entramos al San Luis industrial, al San Luis de la "segunda ola" si nosotros siguiésemos describiendo la historia de la realidad según Toffler; empezaron a generarse situaciones de unidad, no quizás todo lo que deseamos, pero los enfrentamientos de hoy, aún duros, no son los enfrentamientos de la intolerancia total que no permiten el diálogo, el respeto ni la consideración aún del adversario. Empezamos a generar proyectos - ¡vaya si tuvimos proyectos y sueños y cuántos de ellos, como ya veremos, hicimos realidad! Se generó una elevación de nuestra autoestima; miremos lo que son nuestros ciudadanos, nuestros comprovincianos que viven en cualquier lugar del país de los que se fueron en otras épocas, y van a ver que ahora, en el lugar donde se encuentran, dicen orgullosamente que son puntanos y que su tierra natal es San Luis; ahora se sienten orgullosos de ser puntanos, ahora saben que esta provincia puede hacer las cosas, podemos hacer las cosas, esa vendría a ser la síntesis de nuestra autoestima, nos sentimos orgullosos de ser puntanos, ya los jóvenes no emigran.

Cuando era un joven gobernador, me encontraba en las calles de la ciudad o en los pueblos del interior muchas madres, muchas personas que me sabían decir: Adolfo, yo no he recibido nada, no me han dado un puesto, no me ha dado ningún beneficio este gobierno, pero mi hijo vive aquí y mi hijo tiene trabajo y tiene futuro, estaré eternamente agradecida, y miles - no tal vez miles, puede ser una exageración verbal - cientos de personas que me he encontrado en Tilisarao, en Papagayos, en Arizona, en Unión, en La Botija o en cualquier pueblo de la provincia, que me decían: Adolfo, he vuelto, escuché el llamado de San Luis, vivía en Morón o vivía en Berazategui o en Avellaneda o en Rosario o en Neuquén y he vuelto a mi tierra querida y me he reencontrado con mis hermanos, con mi familia, con mis amigos, con la escuela, con la plaza que me vio nacer.

La población aumentó, ya veremos, ahora hay concentración urbana; el inmenso crecimiento que han tenido sobre todo Villa Mercedes y San Luis tiene todos los beneficios y también la problemática de las concentraciones urbanas.

También se ha producido un proceso de centralización administrativa, y cambios en la moda y en la cultura que se dan por ciclos. Quizás estas cosas puédase decir, bueno, son intelectualismos o cosas que dice el Adolfo. No, ustedes piensen que nosotros creamos una Orquesta de Cámara exitosa - fue la única orquesta de cámara de la Argentina invitada a los Estados Unidos a dar una gira con motivo de los 500 años del Descubrimiento de América - y se paseó exitosamente por los escenarios de los Estados Unidos y se grabó un compact y el maestro Darío Ntaca se lució con sus jóvenes músicos representantes de San Luis en muchos escenarios, y así como se creó también terminó, tal vez a veces con el efímero entusiasmo de una moda que viene y que se va. Lo mismo ocurrió con el coro o parecido ocurrió con el coro; también ocurrió en el deporte, así de la nada tuvimos el GEPU, gloriosas jornadas donde tres veces salimos campeones de la Liga Nacional, teníamos los mejores basquebolistas del país, y así como vino se fue.

Hicimos la primera y audaz reforma del estado, sin costo social, sin generar desocupación, sin traumas humanos, con una eficiencia reconocida por todo el país, la hicimos también con austeridad republicana. Recordemos que todo empezó cuando suprimimos los autos oficiales, símbolo de la ostentación y del privilegio; en aquel San Luis tan pobre que describí en el 83, el auto oficial era el símbolo de la ostentación y del privilegio; me costó muchísimo erradicar los autos oficiales. ¡Cuántos beneficios trajo aparejado esta medida que nos permitió iniciar el tránsito de esta reforma del estado que fue la primera y que como dije está reconocida por todo el país! A partir de la supresión del parque automotor y de los autos oficiales se empezó a transitar un camino de saneamiento financiero espectacular, que ya voy a describir, pero solo basta ver hoy transparentada la situación de las provincias argentinas de las que creíamos pobres y de las que creíamos ricas, de las que creíamos eficientes y de las que creíamos ineficientes, de todas, y cuando las ponemos nos damos cuenta ¡qué proeza! ¡De qué fantástica transformación hemos sido protagonistas todos los puntanos! Desde ya, por cierto, mi profundo agradecimiento a todos y cada uno de los ciudadanos que aún desde la crítica o el consenso nos han permitido producir esta formidable transformación.

Se pueden decir muchas cosas, el General Perón decía se podrán decir mil mentiras pero jamás se logrará que una sola se convierta en verdad. Se podrán decir muchas cosas, se podrán expresar buenas intenciones y deseos, pero nosotros no podemos construir con intenciones y deseos, se construye con la verdad de los hechos, con sólidas verdades. Estas verdades las podemos probar en la forma que nos enseñan las Ciencias Sociales - veamos algunos índices de crecimiento:

Un día estaba en Washington, iba en una misión oficial, iba a entrar al Fondo Monetario Internacional; debo decirles que yo me siento muy responsable de las cosas que hago y sentí una emoción y dije: soy el primer gobernador de San Luis que está en Washington, en estos organismos internacionales, y me encontré con una gran sorpresa, que me recibieron muy bien, me dijeron que nos querían conocer; fui acompañado por Graciela Corvalán y por Marthens en esa oportunidad. Me dijeron que nos querían conocer porque tenían estudiada a San Luis y era una gran provincia; dije bueno, les agradezco la cortesía; no, dijeron, no es una cortesía, y trajeron este libro, son tres tomos, "Argentina: Finanzas provinciales, tema sobre federalismo fiscal"; en la página 15 dice: "Dentro de estas líneas se puede clasificar a las provincias de la siguiente manera: El primer grupo comprende siete provincias cuya situación fiscal es estable o podría ser estable con un pequeño ajuste fiscal; este grupo comprende a San Luis, primero; La Pampa, tradicionalmente bien administrada; la ciudad de Buenos Aires; la provincia de Buenos Aires; ...". A un puntano como yo, que los organismos internacionales nos reconozcan que estamos en mejores condiciones que la ciudad de Buenos Aires, que la provincia de Buenos Aires, que el resto de las provincias argentinas, nos llena de orgullo [APLAUSOS].

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