Foto 23: "Faro de la Sabiduría"
13. Camino a las Estrellas
Con la mente hagamos un viaje al futuro, en 104 años. Para poder presentir lo que en tanto tiempo sucederá recurrimos a la ayuda que nos brinda la naturaleza: En una noche de verano de cielo despejado levantamos nuestra mirada hacia las estrellas. Vemos miles de estrellas fijas, vemos la Vía Láctea. Algunas estrellas no siempre ocupan el mismo lugar y se distinguen en no titilar, con esto demostrando que están lejos, pero no tan infinitamente como los astros - son los planetas. En algunas noches también estará la Luna con su superficie estructurada en zonas de distintos grados de gris.
Sabemos que las constelaciones oficiales de los acuerdos internacionales de la astronomía no son más que zonas del cielo que llevan nombres pero no muestran lo que dicen. Con un espíritu independiente miramos las estrellas más brillantes y dibujamos en el cielo nocturno constelaciones que hacen referencia al pasado de la humanidad: Dividimos el cielo en dos hemisferios partidos por la línea de la eclíptica en la que se mueve nuestro planeta Tierra visto desde el Sol. Unos 23 1/2 grados de ángulo para cada lado se extiende el zodíaco, una región donde 12 constelaciones representan caracteres o actitudes hacia la vida. Al sur eclíptico de esta zona vemos seres y objetos de un mundo desde el tiempo de hoy hasta un pasado ya mitológico: Vemos un Cocodrilo con su panza sobre el círculo polar eclíptico, encima de su espalda una nueva Libra, encima de su cabeza la Cruz del Sur que cientos de años guiara a los conquistadores de nuestras tierras. Siguen un Pez Sierra, una Salamandra con dos ojos grandes (Alfa Centauri y Beta Centauri), un Arado, la cola de la Serpiente Austral que con su cabeza azul-celeste (estrella Fomalhaut) mira hacia su par Serpiente Boreal y su estrella cabecera, también azul-celeste (Altaír). Tocando la estrella azul Rígel está una Ballena (más exacto: un Cachalote). Vemos "Las Tres Marías" como cinturón de un gran Guerrero que de su hombro izquierdo de color azul-celeste (estrella Bellátrix) levanta su brazo con la espada; su hombro derecho es la estrella roja Beteigeuze que muestra la herida del brazo cortado según una leyenda antigua; del lado derecho del cinturón cuelga la vaina de la espada, las piernas las dibujan Rígel y Saif. Algo más al sur eclíptico brilla el astro más luminoso del cielo nocturno: Sirius, ojo titilante del Lobo de la libertad irrestricta, la anarquía, el cáos; según la leyenda pudo ser atado, pero cobró el brazo derecho del Guerrero. Acercándonos al polo sur eclíptico tenemos que cruzar la Fosa y pasando a su centinela, la estrella blanca Canopus, entramos en Tenebria, la zona de las sombras, penumbras y tinieblas, un lugar en el cielo que la gente del norte del planeta Tierra nunca pudo ver, reino de la Hel y aquellas almas cuyo destino es el olvido.
Se nos abrió un panorama que cruza las barreras de los tiempos. Cien años son más de lo que suele vivir un ser humano, pero si el abuelo le cuenta de sus tiempos al nieto y este le cuenta al nieto suyo lo que el abuelo le haya transmitido, el conocimiento no se pierde. Más larga, en cambio, es la historia de países: China, India, Egipto y algunos más ya existen varios miles de años y habrán percibido el espíritu de las eras astronómicas relacionadas con el ANNUM MAGNUM, el Año Magno que los pueblos de la Antigüedad conocieron. Cada Mes Magno se extiende por 2.144 años. Registro histórico, obras arquitectónicas y descubrimientos espirituales en la ciencia saben cubrir períodos tan largos, y leyendas procedientes de tiempos cuando aún no se usaba la comunicación escrita nos conectan con algo que percibimos como un soplo de la infinidad.
Nuestra historia como argentinos y la historia de más que la mitad del planeta en extensión por mar y tierras, la del Nuevo Mundo - las zonas a descubrir, conquistar y poblar que fueran Sudamérica, Norteamérica, las Islas del Pacífico, Australia (incluyendo Nueva Guinea) y la casi impoblable Antártida -, esta historia después de unas dos decenas de milenios con pueblos que no transmitían su historia en forma contínua comienza con Cristóbal Colón y la vista de un mundo ya no plano sino que esférico. Desde que Colón llegara a las Américas en el año 1492 hasta el año 2104 habrán transcurrido 612 años. El Tiempo Medieval del continente Europa desde la asunción de Carlo Magno como emperador en 800 hasta el fin de la Guerra de los 30 Años en 1648 duró 848 años, y comparando con estos espacios del tiempo vemos que hasta el año 2104 con los 612 años entonces pasados en todo el Nuevo Mundo ya tendremos historia de verdad, de acontecimientos imborrables. Se habrán estabilizado pueblos y sub-pueblos - si la idea de ellos permanece en nuestras mentes.
Parémosnos, una noche, sobre una elevación de la Sierra de San Luis. Imaginémosnos un salto en el tiempo. ¿Podemos predecir cien años del futuro? Seamos cautelosos: Lo que parece fuerte hoy, sucumbe mañana - como sucedió con la Unión Soviética y su idea de estado casi netamente materialista. De las ideas políticas materialistas en el año 2000 quedaba el liberalismo comercialista: Toda cuenta se paga; el que más tiene más es. Pero uno ya percibía que iba a haber cambios fundamentales.
Por un momento, seamos pesimistas, extrapolemos lo que hoy sentimos como malo, hacia lo peor: Ya no son personas las que gobiernan - nos gobiernan estructuras: Costumbres, modas, caprichos. Hay inteligentes e idiotas, gente hermosa y gente fea, personas malas y personas bondadosas; la única ley que hay se llama "Ley de la no-discriminación" y no permite distinguir entre todas esas clases de gente. Hay una lucha por el poder, por un poder de dejar marcas por algún tiempo, de hacer actuar otra gente como títeres y así sentirse superior, también una lucha por propiedad, por capital que es la única medida "no-discriminatoria" que permite comparación entre personas: Si un pobre posee 1.000 Pesos como reserva disponible, un rico que tiene 1.000.000 de Pesos "vale" mil veces más que aquel. El rico se compra órganos vitales del mercado de material sin alma vivo, para lograr una vida larga y llena de placeres poco profundos y miles de veces repetidos por él y otros ricos. El pobre, en cambio, dona el material vivo a los bancos de órganos o sangre y niños paridos por encargo a los adoptadores de niños incapaces o indispuestos a procrearse corporalmente, dona trabajo, fuerza de músculo y fuerza espiritual, y su única recompensa es poder ser un poco como los ricos. ¿Naciones? ¿Pueblos? ¿Por lo menos comunas? Ya no hacen falta, el mercado lo arregla. ¿Dignidad? ¿Valores considerados eternos? ¡Que no se discrimine!
¡Un suspiro! - no fue más que una pesadilla, aunque hay gente en el año 2000 que a un tal panorama no le encuentra falla. "¿Ideas? ¿Emociones? ¿Sueños? ¿Ideales? ¿Sacrificios para permitirle un camino hacia la vida eterna a la humanidad?" - "Quiero vivir cómodo, nada más. Quiero divertirme, quiero que otros me hagan caso." - ¡Cuántas veces he escuchado tales opiniones en varios lugares del mundo, también en la Argentina y hasta en San Luis! Me hacen pensar en un dicho antiético latino: UBI BENE IBI PATRIA (donde me va bien, encuentro mi patria).
Abramos, pues, otro panorama: Partimos de lo que conocemos del año 2000 y le agregamos algo de nuestro conocimiento del Mes Magno que con la posición fija de la estrella Polaris del norte termina, y con él todo un Año Magno de 25.728 años, para desembocar en un nuevo Primer Mes Magno. Estamos en una era del olvido, del olvido de los valores eternos, una época oscura, el Kaliyuga como dicen los hindúes, Fíbulwinter como decían los germanos y vikingos de tiempos pasados. ¿Quién es Dios? ¿Cuál imagen cabe? Está Dios Padre como creador del mundo entero. Está la virgen María, de cuerpo mortal, madre del Hijo de Dios y Salvador. En la mitología del norte del planeta encontramos a Wíndswal, padre de los vientos, de todo movimiento invisible, constructor de un gigantesco terraplén de hielo para proteger a Wali, el niño portador de la luz de la vida eterna, procreado por un Dios y una joven en tierras lejanas. Mientras aquel Dios estaba lejos, otro observaba y guiaba las almas de los seres humanos de la Tierra, un Dios que de un firmamento negro, frío e incompasivo mandaba flechas de luz amarilla y con ellas la esperanza que algún día cediera la oscuridad. Los hindúes que siguen la sabiduría del libro Bhagavad-gita ven al Ser Divino Krishna a veces como niño, a veces como joven y siempre en vestimenta amarilla.
Esperemos, entonces, una Nueva Era. La luz amarillenta del planeta Plutón lejano y casi invisible en las profundidades del espacio nos guiará al año 2104. Luego, habrá sucedido un cambio fundamental en el mundo. Pero, por mientras, ya hay que prepararse. Veámoslo en preguntas y respuestas, pero acordándonos que el profeta humano está sujeto al posible error:
¿Qué es "gobernar para la gente"? - y bien: La tradición política en las representaciones legislativas del pueblo distinguía "derecha", representando la propiedad - casa, terreno, auto, participación en los mercados - e "izquierda", representante de la actividad productiva, el trabajo. Siempre presente pero poco mencionada está una tercera posición, la del "autovalor del Estado". Es que no alcanza que los niños estén presente a las 08:05 de la mañana cuando icen la bandera mientras de un parlante suena una melodía, la "Aurora"; deben saber porqué lo hacen, deben saber qué es una patria, tanto la "patria grande" que es la nación, como la "patria chica" que es nuestro estado particular que llamamos "provincia"; y es muy deseable que se emocionen en aquel acto, día por día. ¿Porqué será que a mi, ya viejo, se me vienen las lágrimas si en horas de la mañana paso cerca de una escuela, paro al ver los niños ante la bandera y escucho aquellos tonos? Yo sé que ante la imperfección del ser humano la democracia es una necesidad, pero no lo digo con tanta firmeza de la república. Me parece deseable que un representante digno represente al estado como valor propio por largo tiempo o por vida - monarca en un sentido modernizado. Una nación así organizada sería una Argentina convertida de República no otra vez a Virreinato sino que a un Imperio, compuesto de Estados. El imperio es un país federativo. El país vecino Brasil nos da el ejemplo, ya fue imperio aunque por pocos años, pero sigue siendo federación de iguales, sin un centro dominante que permitiera desigualdad de las partes. A nuestra Argentina para poder transformarse de tal manera, sin una tradición segura, le falta crecer, pero se podrá lograr.
Desde allá en el futuro del año 2104, miremos atrás, hacia el año 2000: ¿Trajeron fruto esfuerzos como la construcción de diques y acueductos; de viviendas dignas; la lucha por líneas de ferrocarril modernas, de dos manos; de una autopista ancha y segura de Buenos Aires a San Luis, Mendoza, Santiago de Chile y Valparaíso y otras con extensión norte a sur; la Autopista de la Información, con acceso a la red internacional de computadoras para todos; el Faro de la Sabiduría? - Probablemente sí. Y se habrá revitalizado aquel sistema de 24 letras de un abecedario de 26, sin "Ñ" y "Ll", que daba una letra a cada provincia argentina en las patentes de automóviles y más tarde en el nuevo código postal: Hoydía, por no usarse las letras "I" y "O" (por la posibilidad de una confusión con 1 y 0), varias de nuestras "provincias" se encuentran con una letra que no está relacionada con su nombre o es de otra manera descriptiva[28]; así en la región Nuevo Cuyo con "F" para La Rioja y "D" para San Luis. Pensando en el mundo informático (Autopista de la Información, Faro de la Sabiduría) habremos estado más concientes de que las cifras nunca deben confundirse con letras, y ya entonces, poco después del año 2000, habremos corregido:
Mendoza: M (quedó)
San Juan: J (quedó)
La Rioja: F -> R
San Luis: D -> L
y de ahí resultando:
Río Negro: R -> N La Pampa: L -> P Santa Fe: S -> F
Misiones: N -> I Formosa: P -> O Salta: A -> S
Eso en el 2104 ya será pasado remoto, pero en el nuevo Imperio de 24 "estados" Y, O, A y C podrán caracterizar 4 componentes nuevas a la vez que Jujuy (Y), Formosa (O), Misiones (I) y Buenos Aires (Capital Federal) (C) por fusiones territoriales habrán prescindido de su correspondiente letra.
¿Dónde está la fórmula mágica que reabre los caminos hacia el otro lado de la Cordillera? ¿Qué pasará con nuestras fronteras? ¿Cuál será la capital federal del nuevo Imperio?
Hay un sinfín de interdependencias en todos los niveles para un cambio equilibrado: El sur de la Provincia de Buenos Aires, entre Río Colorado y Río Negro, geográficamente se considera como parte de la Patagonia. Hubo planes de poner una nueva capital federal en esas zonas remotas, sobre Carmen de Patagones y Viedma, pero no se pudieron realizar. Una capital federal no con necesidad tiene que ser sacada del dominio de una provincia; como pura ciudad nunca podría ser pueblo en el sentido de un subpueblo de la nación y por lo tanto albergaría una población con deficiencia de identidad. Se nota esto en Buenos Aires Capital Federal y el Gran Buenos Aires que por lo menos emocionalmente la incluye.
Buenos Aires creció y ya no perderá su valor si no es más capital federal. Puede volver a ser capital del ahora Estado de Buenos Aires. Del Gran Buenos Aires mucha gente irá al interior, en dirección a la nueva capital federal solamente en parte. Revivirán el Oeste, el Norte, el Sur; un nuevo espíritu reinará en Paraguay; Uruguay con Montevideo emergerá de la sombra con que lo cubría Buenos Aires como centro comercial y puerto. Pero para que todo esto pueda ser, hay que ponerse de acuerdo con Chile.
La Argentina se ve como heredera del Virreinato del Río de la Plata. Chile no; Chile fue parte exclave del Perú Español, separado de aquel por la región desértica de Atacama. Una vez la Cordillera de los Andes frontera separadora entre la nueva Argentina republicana y un Chile desproporcionalmente más largo que ancho, este país no se resignó en la pequeñez y la importancia limitada de una región que podría bien haber sido una provincia argentina. Tomó el ejemplo del país europeo de Prusia.
Prusia era parte integrante de un Imperio Germano decaído, deprivado de todo poder. El Emperador residía en Austria y agotaba su fuerza gobernando este su país miembro del Imperio pero con extensión más allá del mismo. Prusia era su antagonista, un reino creado pormedio de la unión del ducado de Brandenburgo - parte del Imperio - y la Prusia original, fuera de los límites imperiales, con la ciudad de Königsberg y con las orillas del Río Mémel en sus últimos 110 km ante la desembocadura al Mar Báltico. Vino Napoleón Bonaparte de Francia, el Imperio se disolvió en partes soberanas; después de vencerse el Emperador Francés, en el Congreso de Viena de 1815 se intentó una restauración del Imperio Germano; Prusia multiplicó su territorio uniendo sub-pueblos germanos hasta entonces poco relacionados. En 1871 se constituyó el Segundo Imperio, dominado por Prusia y excluyendo a Austria por no poderse incluir aquellas tierras austro-húngaras como la región de los eslovacos (aún sin estado), la región de Transilvania, Hungría, Croacia, y así también se excluyeron Bohemia y Moravia, hasta entonces dentro del Imperio y unos mil años constituyentes del mismo pero de población mayoritariamente no germana. Prusia no fue un país natural, crecido de una de las tribus germanas; creció por la voluntad de sus gobernantes, comenzando con un fuerte ejército para defender los proyectos del estado. En el Este (Posen, Bromberg, Danzig), cedido por Polonia, pantanos y zonas de arenas y pinos fueron convertidos en tierras fértiles. Se plantó la papa, aún una novedad de las Américas, crecieron cereales como el centeno, se descubrió la remolacha azucarera.
También Chile empezó con acciones militares, acompañadas por la diplomacia. Venció a los araucanos y así se hizo dueño de la Araucania que se extiende desde el Río Biobío hasta la Isla de Chiloé. Siguió ocupando terreno a lo largo de la costa pacífica con archipiélagos helados, y conquistó el Oeste de Tierra del Fuego y la Península de Brunswick con Punta Arenas. En el norte logró tomar posesión de la región de Atacama y sus depósitos de salitre o guano y de cobre.
Después de la Segunda Guerra Mundial Prusia, ya suspendida al igual que las demás componentes del Imperio por haberse creado el Tercer Imperio, unitario, subdividido en provincias completamente dependientes del Poder Central y conteniendo otra vez a una Austria esta vez reducida a sus partes germanas y a la vez (con autonomía cultural) Bohemia y Moravia, fue disuelta definitivamente por resolución de los Poderes Vencedores, ganando el consenso de la población. Volvieron a ser estados de federación lo que Prusia había tenido como provincias.
Si un día del futuro preguntamos a Chile muy respetuosamente si quieren considerar una unificación integrante con la Argentina, dividiendo la parte principal de su territorio en dos partes - Chile de tradición incaica y española, y Araucania ampliada por los archipiélagos y fiordos del sur y con recuerdos de los indígenas independientes, separándose de la región de Atacama tan valiosa y agregando sus islas al suroeste y sur del Estrecho de Magallanes a una Tierra del Fuego unida - además de sospechar que les queremos quitar con malas intenciones lo que durante cientos de años preservaron - ¡su soberanía, su independencia! - nos advertirán que la bandera en división horizontal celeste-blanca-celeste nunca les será aceptable. Celeste es el color del cielo, pero en el mundo de los símbolos nacionales más que esto significa "libertad como la tienen los pájaros en el aire" o sea rebeldía contra una autoridad tradicional, como para la Argentina fue España, para Grecia Turquía en forma del Imperio Ottomano, para San Marino la Italia reconstruída, para Israel la Palestina bajo dominio inglés, para la Rhodesia blanca (alrededor de 1967) la desmembrada "Federación de Rhodesia del Sur, Rhodesia del Norte y Nyassalandia" bajo superior mando británico, para Tuvalu el doble grupo de islas "Gilbert & Ellice Islands", para la islita de Anguilla en el norte de las Antillas Menores la doble isla San Cristóbal y Nevis de la que era exclave, para la islita de Lundy entre Gales y el suroeste de Inglaterra su ilusión de un dominio indebido de parte de "la isla vecina" que es Gran Bretaña.
Si esperamos algo de un país libre y soberano como Chile, también nosotros en algo tenemos que ceder: Vamos a tener que resolver el problema de la bandera. España siempre tuvo rojo con amarillo, Chile tiene blanco y rojo con un cuadrado azul con estrella blanca de 5 puntas, Perú - país liberado por nuestro General San Martín - tiene rojo con blanco. Ya emerge la visión: Es la bandera que ahora representa a Austria, un país independiente contra su voluntad que seguramente antes que en cien años volverá a formar parte de un país federativo en el que siempre fue una componente que contribuía decisivamente a la identidad nacional, de lo que volverá a ser el Imperio Germano. - Ahora: ¿Con qué honramos a Manuel Belgrano, creador de nuestra bandera para la que nuestro cantado héroe Falucho muriera en Callao? ¿Qué dice la población de la ciudad de Rosario en el estado de federación Santa Fe, donde la bandera tiene su monumento? Dos respuestas se pueden dar: Si Paraguay, bajo los nuevos colores, regresa al seno de lo que antes fuera el Virreinato, el General Belgrano que infructuosamente con su ejército intentó unirlos a la nueva Argentina de entonces, tendrá su satisfacción. Y Rosario: ¿No dí ya algunos indicios al describir algunas cualidades que una nueva capital federal debe tener?
Chile, si hasta el año 2104 se decide como yo en mi visión del futuro lejano me lo imagino, tendrá sus recompensas: Ya volverá a estar unido con "su" Cuyo, más que no sea de manera excluyente. Además, se habrá deshecho de la totalidad de sus potenciales enemigos - la "Argentina Bonaerense" con la que mantenía una frontera tan larga, Bolivia que estaba cortada del mar, Perú por el puerto de Arica.
El Cono Sur entonces se llamará "Argentina", será un imperio o sea una nación federativa, de componentes de igual rango y más autonomía que las "provincias" de la República Argentina actuales. El "Mercosur" tendrá un sucesor: Una cooperación armónica de las nuevas naciones de ascendencia en la Península Ibérica. Si Portugal - tras perder todos sus territorios de ultramar excepto las cercanas islas de Madeira y Azores - se incorpora en una nación "Iberia", también adoptará un quizás reformado idioma español; si además Brasil intensifica sus relaciones con un país sucesor de Angola y así abre una puerta al África para quienes allá sepan sus raíces, se formará una alianza de naciones independientes herederas no solamente de la parte poscolombiana de una gloriosa historia, sino que también de los inicios medievales y premedievales de lo que más tarde fueran España y Portugal.
Si algo tan estable y sin duda capaz de existir y aguantar la agitación de nuevas condiciones con las que sorprende el mundo, se vuelve real tal como yo lo sueño en vista a las estrellas, San Luis, provincia argentina que en el año 2000 ya muestra una impresionante potencia de entender las exigencias del futuro, será una componente de la renovada Nación que no podrá pasar desapercibida, con un pueblo de federación que se sentirá como tal, un pueblo con identidad.
Gráfico C: Nuevas constelaciones alrededor del
polo sur eclíptico
Gráfico D: Algunas nuevas constelaciones cerca de la
zona polar eclíptica